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Natalia Miranda Vega.

La concepción de tiempo, para estos efectos, es inseparable de la explicación de un acontecimiento histórico, pero ¿Qué es un acontecimiento histórico?, siguiendo la explicación de Jaques, se puede inferir que:
"…se trata del cambio, en un objeto, del estado 01 al estado 02 que situamos en el lugar S1 y luego en S2, en el Tiempo T1 y en el tiempo T2…"
Por lo tanto, el tiempo histórico no es el mismo que el tiempo cronológico. El tiempo de los historiadores es el que viven los individuos, el de su organización social y económica. La permanencia o evolución de unas determinadas estructuras en un espacio, es lo que determina los períodos históricos y su configuración.
Íntimamente relacionada con esta definición aparece la noción de sucesión. En realidad, un proceso histórico constituye una secuencia ordenada de acontecimientos, es decir, una serie de cambios que a su vez generan otros cambios.

De la definición anterior se desprende la necesidad del cambio para entender toda sucesión: para definir un acontecimiento o proceso tenemos que suponer que las cosas siguen existiendo a partir de una interacción, antes o después de una causa.

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Es precisamente, por la experiencia de cambio y continuidad de las cosas, que se podrá definir el concepto tiempo. En una primera aproximación, es posible asociar el cambio y la transformación con el tiempo, cabe mencionar también que estudiosos del tema (por ejemplo historiadores) no "perciben" ni "observan" el tiempo, sino que lo crean al intervenir científicamente en el mundo. Pero aunque el “Tiempo” sea inobsérvable, es fundamental a la hora de configurar la representación del mundo. Es un concepto que permite explicar toda experiencia, toda acción humana.

De esta forma las categorías de tiempo se derivan de nuestra organización cognitiva del mundo físico, según las cuales medimos, determinamos y situamos la extensión y posición de puntos y de objetos.
Así, la historiografía tradicional ha dividido el tiempo pasado en edades. Existen dos períodos básicos: la Prehistoria, tiempo anterior a los documentos escritos, y la Historia. La Prehistoria se divide en: Paleolítico y Neolítico. Por su parte la Historia se divide en: Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea.
También podemos citar a Braudel , quien afirma la multiplicidad de los tiempos históricos agrupándolos en tres tipos:
• Corta duración. Es el tiempo propio de los acontecimientos, dura la vida de un hombre.
• Duración media. Es el tiempo de las “coyunturas”, que dura varios decenios.
• Larga duración. El tiempo propio de las “estructuras”, un tiempo que dura siglos, “casi inmóvil”.



Por ello nos dice:
“Reconstituir con tiempos diferentes y órdenes de hechos diferentes la unidad de la vida, constituye nuestro oficio y también nuestro tormento; el oficio de nosotros los historiadores, que junto con los sociólogos, somos los únicos en tener derecho de mirada sobre todo lo humano” .
También podemos encontrar una alternativa un poco diferente a la división tradicional. La concepción marxista basada en el materialismo histórico , nos dice que la historia se divide en modos de producción, los cuales pueden convivir en el tiempo y en distintas partes del mundo. Pero lejos de establecer unos modos de producción inmutables en el marxismo se ha discutido cuáles son y cómo se suceden, incluso si todas las sociedades han de pasar por todos ellos. Los modos de producción básicos son: Tribal, Comunal-Estatal o Antigua, Feudal y Capitalista.
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De lo anterior se desprende que la imagen del Tiempo no es unívoca, sino multiforme. Según Barcelo ,

“El tiempo histórico no es una cosa, no es una escala, sino la experiencia que historiadores e historiadoras tenemos de la continuidad y la sucesión.”

Pero, quedémonos y veamos en líneas generales la concepción de tiempo de Braudel. Para él un historiador jamás sale del tiempo de la historia, ese tiempo esta pegado a su pensamiento, aunque sueñe con escapársele. Para el historiador todo comienza y termina en el tiempo.

Braudel


Dentro de sus tres concepciones de tiempo, Braudel nos explica que la historia tradicional esta muy atenta al tiempo breve, al individuo, al acontecimiento, pero afirma que este es un relato precipitado y de corto aliento, que:

“Con su abusiva humadera, llena la conciencia de los contemporáneos, pero casi no dura, su flama apenas logra verse” .

De esta manera, afirma que el acontecimiento y por consiguiente, el tiempo corto es por excelencia el tiempo del cronista o del periodista, pero no necesariamente el tiempo del historiador, ya que el tiempo corto se encarga de los individuos, de la vida cotidiana (un crimen, una obra teatral, etc.). Por lo tanto, estos acontecimientos no constituyen toda la realidad, no constituyen un espesor tal que permita al historiador hacer una reflexión crítica totalmente seria. Sin embargo, en los últimos cien años se ha trabajado a partir del tiempo corto.

Luego describe otro tipo de tiempo, el de mediana duración. Este se constituye como un nuevo modo de relato histórico, el “recitativo de la coyuntura” que propone un tiempo que se basa en una cantidad de años, por ejemplo una docena años o cuarto de siglo. Acá el historiador dispone de un tiempo más amplio, a la altura de una explicación mas seria y en donde claramente se pueden hacer comparaciones.

Por ultimo, habla de la larga duración y la asimila con la palabra “estructura”. En ella los observadores de lo social entienden una organización, una coherencia, relaciones entre realidades y grupos sociales, es decir se permite una visión mas amplia que permitiría una reflexión mas compleja, pero completa a la vez.

“Para nosotros los historiadores, una estructura es sin duda ensambladura, arquitectura, pero mas que nada, una realidad que el tiempo usa mal y transporta ampliamente. Algunas estructuras, al vivir largo tiempo, se vuelven elementos estables de una infinidad de generaciones: abarrotan la historia, la obstruyen: por lo tanto, ordenan su transcurso””

Es a partir de la larga duración que la investigación histórica a podido generar grandes logros, por ejemplo comprender las características del capitalismo en Europa Occidental.

Así la larga duración se presenta, para Braudel, como algo complicado, pero para el historiador equivale a asumir un cambio de estilo, de actitud, a una esfera distinta y radical de pensamiento, es decir ver de otra forma lo social. Equivale también a familiarizarse con un tiempo de marcha lenta, pero que traerá muchos beneficios, ya que permitirá enfrentarse a la disciplina histórica con otras inquietudes y distintas preguntas.

“Todos los niveles, todos los miles de niveles, todos los miles de estallidos del tiempo de la historia, se comprenden a partir de esta profundidad, de esta semiinmovilidad; todo gravita en trona a ella”.











     
     
   
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